
Hoy quiero ofrecerte
un pequeño homenaje.
A esa semilla tostada
y molida a ese último trago
que en mis noches me haces
compañía para juntos al rato
afrontar el nuevo día.
Cuantas tardes de tertulia
entorno a un velador.
Cuantas palabras lucidas
habras escuchado, cuanta filosofía
cuanta cultura en torno a tí
as ajuntado.
Eres la escusa perfecta,
la parada obligada,
el alto en el camino,
el testigo de un trato, de un contrato,
de una despedida,
la taza de la bienvenida.
Es el olor tu alma
y el sabor tu energía.
José Lor
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